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El Motín

¿Quién asesinó al artista de canción protesta Víctor Jara?

ET

En tiempos en que el fusil llegó con la dictadura de Augusto Pinochet a hablarle al pueblo de Chile, Víctor Jara empuñó su guitarra para, en cambio, hablar de justicia social, igualdad y derechos humanos. Por eso lo callaron.

El 16 de septiembre de 1973, altos militares ingresaron a Jara –quien ya era conocido por canciones como Te recuerdo Amanda y Ni chicha ni limoná– al estadio Chile, le destrozaron las manos y le propinaron 44 disparos que, pese a haber acabado con su vida, no apagaron la luz que ya había encendido en el pueblo y que se extendió por todos los rincones de América Latina: la canción protesta.

La impunidad frente a este caso parecía haber ganado, luego de que la familia de Jara, por 45 años, no obtuvo respuestas de las autoridades. Fue apenas hasta el jueves pasado que el ministro Miguel Vázquez Plaza, miembro de la Corte de Apelaciones de Chile, condenó a nueve de los implicados, ocho de ellos militares, por el homicidio de Jara y Littré Quiroga Carvajal, su compañero de martirio y entonces director general de Prisiones –hoy Servicio de Gendarmería–.

Nelson Caucoto, abogado que lleva el proceso de la familia Jara, habló con EL TIEMPO sobre la sentencia y lo que ha sido sacar adelante este caso que ha tenido como principal obstáculo el silencio cómplice de las Fuerzas Militares de Chile.

¿Quién asesinó a Jara?

Siempre he tenido la idea de que la muerte de Víctor corresponde a una petición de niveles superiores. Eso explicaría por qué no hubo colaboración por parte del Ejército para entregar información que pudiera resolver antes este proceso.

Además, en ese entonces la Junta Militar tenía clara la creación de un campo de prisioneros, que terminó siendo el estadio Chile y que tal vez fue el primero en existir. Esto quiere decir que sí hubo un control centralizado de las personas que se tomaron como prisioneros. Por eso yo digo que Víctor estaba condenado a morir desde el minuto en que ingresó al estadio, pues alguien debió haber pensado que él podía ser un peligro para la Junta Militar. Hacer canciones de Víctor Jara en tiempos de resistencia indudablemente iba a implicar un duro golpe para la dictadura y por lo tanto había que hacerlo desaparecer.

Recurrimos a todas las instituciones armadas chilenas para obtener información de quién mandó en el estadio Chile y nunca nadie entregó nada. Tuvimos que procurarla a partir de llamados públicos, sabiendo que había cinco mil testigos detenidos en todo Chile, para empezar a reconstruir qué había pasado al interior del estadio. También se obtuvo la ayuda de algunos jóvenes de Concristo, que entregaron información valiosa.

¿Por qué demoró tanto en llegar la condena?

La dictadura duró 17 años. Después, todo se dificultó porque en el proceso de transición al parecer hubo ciertos pactos entre los militares – a quienes se les prometió impunidad– y los nuevos gobernantes. Se dejó pasar mucho tiempo.
Además, en esa época de los años 70, 80 y 90, incluso hasta el 2000, todavía no existía en Chile un reconocimiento pleno del derecho internacional, por eso es que hoy día en el país son imprescriptibles este tipo de crímenes, pero no lo fue hasta hace apenas 15 años. Así, se cerraron varias causas sin mayor atención a esos derechos.

¿Son suficientes 18 años de cárcel para los militares?

Sí. Lo que pasa es que en Chile las penalidades no son tan altas en materia de derechos humanos. Además, los jueces, pensando en que pasó tanto tiempo, fueron más benignos al dictar la sentencia. Pero no podemos olvidar que esta es una pena alta en comparación con tantos otros juicios. Además, aquí tenemos dos víctimas y ambos fueron martirizados casi de la misma manera. La gran diferencia está en que a Víctor lo mataron con 44 balazos y a Littré Quiroga con 23. Pero en el fondo estuvieron en el mismo infierno y la sentencia, en la medida en que se confirme, es tal vez una proclama de que por fin ambos podrán descansar en paz.

Para llegar a ese resultado hubo una sentencia de 400 páginas en la que el juez analizó uno a uno los antecedentes y llegó a la conclusión de que estos sujetos, que son todos oficiales del Ejército de Chile, fueron los responsables. Cada uno cumplió tareas diversas: unos son los que interrogaron a Víctor y a Littré, otros los torturaron, otros los custodiaron y otros les dispararon. Es que las balas que recibieron las dos víctimas corresponden solo a armas que llevaban los oficiales.

¿Cómo fue la condena al abogado Rolando Melo?

Rolando Melo cumplía en esa época las funciones de fiscal Militar, él fue al estadio de Chile, interrogó a personas allí y se supone que todas esas declaraciones quedaron consignadas en un expediente. A él es a quien remitieron los informes de autopsia. Pero, cuando el juez entró a investigar no encontró ni expedientes, ni las diligencias decretadas por el señor Melo, ni las declaraciones que tomó en el estadio. Todo ello llevó al ministro Vázquez a someterlo a proceso como encubridor. Por eso la sentencia para él es de cinco años de cárcel.

¿Cómo recibió la familia Jara la noticia?

La familia de Víctor está consciente de lo difícil que ha sido llegar a este resultado y de que es un buen fallo. Para todos, sin lugar a dudas Víctor es una luz en el firmamento cultural chileno y un hito que ha permitido que su figura crezca entre los actores jóvenes. Víctor es tan popular hoy como lo fue en tiempos de la Unidad Popular (partido del derrocado presidente socialista Salvador Allende). Afortunadamente Víctor es inspiración y no ha muerto, sino que se ha multiplicado entre las nuevas generaciones.

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