El Motín

¡Por Mal Camino!

Hace ya muchos años, en algunas de las columnas que escribimos inmediatamente después del ajusticiamiento de Trujillo en mayo de 1961, la experiencia de años de magisterio que teniamos, desde la campaña de alfabetización que se inico en 1951, por mandato expreso del jefe del gobierno dominicano, y que fue el momento en el que nos iniciamos en esa carrera tan hermosa, en la cual dejamos 41 años de nuestra vida, alfabetizamos mas de dos mil mujeres, hombres, adolecentes y niños en los bateyes de la compañía bananera Grenada Company en la que trabajaba nuestro padre. Alfabetizamos en Walterio, Maguaca, Madre, Julián y Jaramillo, y esa experiencia a la edad de 15 años nos permitió formarnos una idea de lo que era realmente nuestro pueblo. Cuando Trujillo fue ajusticiado en 1961 el 60% de la población de nuestro país estaba alfabetizada.

Existian las escuelas primarias rurales en todo el país, así como también escuelas primarias y en los distritos más importantes habían también escuelas normales llamadas despues “liceos secundarios”. Bajo la severa disciplina, represiva e intolerante de la dictadura, nuestro pueblo era un pueblo organizado, y fue esa situación que nos llevo a tener la idea de que un pueblo como el nuestro, por su composición social, solamente podía ser gobernado de dos maneras: educándolo íntegramente y enseñándole no solamente sus derechos y sus deberes sino también sus obligaciones y el respeto a las disposiciones legales de una sociedad organizada. La otra forma que había ejercido Trujillo, en su largo mandato era la forma de la intolerancia y la represión. Tuvimos muchos años después, profundamente convencidos, cuando estudiamos la composición social de este pueblo y Juan Bosch ilumino la educación de este país, con su libro “Composición Social Dominicana”, del cual hemos hablado y seguiremos hablando toda la vida.

Ahora, en estos momentos, bajo los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, que fundó Juan Bosch en 1973, anunciando que esa organización no era propiedad de nadie sino del pueblo dominicano, las cosas, al parecer, no van por el camino correcto. La increíble cantidad de delitos, crímenes, homicidios, feminicidios, y robos, que suceden a diario en nuestro país, son más que suficientes para llamar la atención y elevar o profundizar nuestra preocupación. No son solamente los delitos de menos categoría y los crímenes y homicidios que se producen en el seno de la sociedad civil, sino también la cantidad asombrosa y alarmante de los crímenes y otros delitos que cometen las autoridades encargadas de mantener el orden público y las buenas costumbres. No solamente oficiales, rasos y soldados de las Fuerzas Armadas, que la componen el Ejército de la República Dominicana, la Armada o antigua Marina de Guerra y la Fuerza Aérea Dominicana, que son las tres Instituciones vitales y básicas para la existencia de la República Dominicana, a esas Instituciones se suma la Policía Nacional.

No transcurre un día de la semana sin que algún miembro de las Fuerzas Armadas y más numerosamente de la Policía Nacional, aparezcan implicados en delitos de toda categoría, que realmente lo que hacen es no solamente avergonzar a quienes dirigen esas Instituciones militares y policíales, sino a su vez a las autoridades judiciales, Ministerio Público, Jueces, tribunales colegiados y desde luego también al Poder Ejecutivo. ¡Mucho cuidado pueblo dominicano, y mucho cuidado Partido de la Liberación Dominicana, que la responsabilidad es de todos nosotros, como guías del destino de la nación dominicana!