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El Motín

¿Qué pasa en Masaya, la ciudad de Nicaragua en rebeldía contra el gobierno de Daniel Ortega?

BBC

Por más de una semana, pobladores de Masaya se reunieron a media noche, megáfono en mano, frente al cuartel de policía.

El mensaje que leían iba dirigido a unos de los subdirectores de la Policía de Nicaragua atrincherado en un cuartel: “Comisionado Avellán, ríndase, el pueblo le preservará la vida”.

Avellán nunca respondió al mensaje y obviamente no se rindió.

Se mantuvo más bien atrincherado desde que la población decidió levantar barricadas en todo Masaya para no dejar salir ni entrar a nadie, ni siquiera a las tropas policiales.

Masaya es una ciudad rebelde de 162.000 habitantes ubicada a 28 kilómetros de Managua.

En 1979 fue un bastión para los guerrilleros rebeldes del FSLN cuando derrocaron por la vía armada a Anastasio Somoza Debayle.

En Nicaragua decir Masaya es hablar de folclore (los bailes tradicionales nicaragüenses), comidas típicas, tradiciones y picardía.

Y esa picardía sí que supieron usarla durante noches:

“Comisionado Avellán, comisionado Avellán cómo le va, cómo le va, qué tanto la está pensando cuándo se piensa venir a entregar, comisionado Avellán por qué no se pone a pensar que cuando esta mierda se acabe su trabajito no va a conservar… comisionado Avellán, su señora lo ha de extrañar, si uno no atiende a la vieja, un compadrito le puede ayudar”, le cantaron al jefe policial con una bocina y guitarra en mano.

Barricadas

En medio de esas barricadas de dos y tres metros de ancho y con ciudadanos de Masaya patrullando a pie, encapuchados y mortero en mano, el jefe policial escuchaba las serenatas.

Este martes sin embargo, el Comisionado Avellán fue rescatado con tropas especiales y grupos de choque del gobierno, según denuncia del Movimiento 19 de abril, que ha encabezado las protestas en todo el país pidiendo la salida del poder de Daniel Ortega.

Las protestas contra Ortega las comenzaron estudiantes universitarios cuando se aprobó una reforma a la seguridad social que incrementaba los aportes de los trabajadores y las empresas para el seguro, y cercenaba el 5% de su pensión a los jubilados.

Desde entonces, las multitudinarias marchas fueron reprimidas violentamente y la decisión de Ortega de anular las reformas no calmó los ánimos de los universitarios y población en general que luego siguió protestando con dos banderas: justicia por los muertos y la salida de Ortega.

El conflicto ya deja 218 fallecidos, 24 de ellos en Masaya desde que comenzaron las protestas el pasado 18 de abril, según las cifras de la Asociación Nacional por la Defensa de los Derechos Humanos (ANDDH).

Solo en Masaya murieron tres ciudadanos este martes defendiendo sus barricadas.

Y la ciudad este jueves continúa bajo ataque, luego de que policías y fuerzas de choque del gobierno incursionaron para limpiar la ciudad de barricadas.

El rescate de Avellán llegó el martes unas horas después de que los pobladores brindaran una conferencia de prensa anunciando que desconocían al gobierno de Ortega y que crearían una junta de cinco personas reconocidas de la ciudad para gobernarse.

“La ciudad está en manos de la población, nosotros tenemos control, ellos controlan su estación policial desde donde salen a atacar las barricadas”, dijo a BBC Mundo Yubrank Suazo, un estudiante de sicología de la Universidad Centroamericana de Managua que coordina en Masaya al Movimiento 19 de Abril.

Cómo se vive

Sólo el hospital público está abierto, las demás instituciones del Estado están cerradas.

El alcalde y la mayoría de sus funcionarios están refugiados en Managua y los pobladores para poder salir de la ciudad deben someterse a revisiones y caminar largos trayectos para encontrar un transporte pirata.

Los niños no van a la escuela y tampoco salen de sus casas por el temor que tienen sus padres a que algo les suceda.

“Camino diario 5 km para poder venir a trabajar”, dijo Juan Soza, un sastre que repara prendas de vestir en un puesto de la Colonia Centroamérica en Managua.

Soza está de acuerdo que se vaya del poder Ortega, pero no está de acuerdo con los tranques.

¿Por qué se rebeló Masaya?

“No podemos reconocer a un gobierno que nos manda a matar”, contestó a BBC Mundo el profesor Álvaro Gómez, un habitante del pueblo indígena de Monimbó en Masaya a quien le mataron a su hijo el 21 de abril pasado cuando comenzaban las protestas.

Gómez es un excombatiente histórico del FSLN que perdió una pierna en la guerra de los 80 que ahora cree que Ortega no pude seguir en el poder.

“Estas barricadas son para protegernos. Si no fuera por ellas, ya nos hubieran aniquilado a todos”, remata Gómez.

El exguerrillero dice que no hay presencia del Estado en Masaya.

“¿A quién le voy a pedir justicia por el crimen de mi hijo? ¿Voy a ir a la Fiscalía (Ministerio Público)? Ya sé que no van hacer nada porque responde a los intereses de Daniel Ortega”, expresa.

El gobierno de Ortega no reconoce que Masaya se le haya rebelado y atribuye a bandas delincuenciales la paralización de la ciudad.

Mientras, en la capital, el gobierno y la sociedad civil siguen inmersos en un diálogo con la Iglesia católica como garante y mediadora que hasta ahora no ha podido parar la violencia y se ha suspendido dos veces.

Y como se conoció este miércoles, Ortega cedió e invitó al Alto comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Unión Europea para que lleguen a Nicaragua a investigar las más de 200 muertes durante la protesta.

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