El Motín

Ante unos ataques injustos a la educadora y diputada Josefa Castillo

Fuente externa

Por un tema de competencia política mal administrada, la diputada Josefa Castillo está siendo objeto de una injusta campaña de ataques.

Castillo se ha destacado por ser una legisladora que milita en todas las causas de avanzada que libra la sociedad dominicana por mejorar su régimen de derechos, las libertades democráticas y la calidad de vida del pueblo.

Los argumentos en defensa de la educadora, diputada e integrante del Consejo Nacional de la Magistratura, en representación opositora, figura en una nota subida al muro de Facebook del periodista y político Nelson Marte.

En especial ella ha sido una defensora de los derechos de la mujer y de la familia y de las reivindicaciones de su municipio de Boca Chica. Ahora tiene que defenderse de ataques injustos de colegas que apelan a cuestionables recursos.

Desde hace 24 años Josefa tiene un modesto colegio de enseñanza primaria, con una matrícula de 325 estudiantes, el 50% de ellos beneficiados con media beca que cubre con sus propios recursos “y la ayuda de Dios”. Quienes la difaman dicen que tiene 6 colegios, lo cual es falso de toda falsedad, alega ella.

Por tener Josefa ese colegio, cuando a la Cámara de Diputados iba a conocer un proyecto de ley que regula esas entidades, por razones de ÉTICA la legisladora se abstuvo de ejercer su condición de presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara, funciones que para los fines de ese proyecto ejerce el diputado Juan Suazo, y en el nivel de la educación superior, la diputada Yohanny Guzmán

Josefa plantea que los colegios son empresas de servicios educativos privados. Regulados por las leyes, pagan impuestos y tienen todos los gastos de una empresa organizada.

Como en todas las actividades del país, los pequeños y medianos colegios cargan forzado con los gastos fijos, los cuales aumentan con las previsiones y adecuaciones que deben realizar para la apertura del año escolar, gastos que cubren en parte con las inscripciones de los estudiantes.

La Constitución de la República establece la gratuidad de la educación pública, que se hace más atractiva con los alimentos y la tanda extendida. Es cuestión de elección.

Los colegios, y más aún los de escasos recursos, los de sectores marginados, no pueden sobrevivir sin el pago de la inscripción anual.

De hecho, ya han cerrado muchos de los colegios más pobres y los de clase media también podrían desaparecer.

Josefa es coherente y valiente ante lo que entiende justo y deja CLARO que defiende los colegios de los que menos pueden, pues los colegios de los ricos no necesitan que los defiendan. A ellos no les interesa que sus hijos se eduquen junto a los pobres, por eso pagan el año completo hasta más de 300 mil pesos, y en dólares.