El Motín

El atacante de París estaba en el radar de la policía como radicalizado

El País

El hombre que la noche del sábado sembró una vez más el pánico en París al perpetrar un ataque con cuchillo con el que mató a una persona en el corazón de la capital francesa antes de ser abatido por la policía es un joven de 20 años de origen checheno que estaba en el radar de las fuerzas de seguridad por su posible radicalización. El ataque, cuya autoría fue asumida por el Estado Islámico, está siendo investigado por la sección terrorista de la fiscalía de París. Pese a la gravedad de dos de los cuatro transeúntes heridos durante el atentado, su estado ha mejorado y ya no se teme por sus vidas.

Varios medios han identificado al terrorista como Khamzat Azimov. Se trata de un joven nacido en Chechenia, Rusia, en noviembre de 1997, pero que obtuvo la nacionalidad francesa en 2010, el mismo año que lo hizo su madre, confirmó el portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux.

El atacante no tenía antecedentes judiciales. Sin embargo, sí estaba fichado como radicalizado. Según Griveaux, figuraba desde 2016 en el fichero “S” de los servicios de inteligencia, un archivo que reseña más de 10.000 personas consideradas que pueden constituir un peligro para el Estado, aunque en muchos casos no hayan cometido aún ningún delito. El fichero incluye a islamistas radicales, gente susceptible de tener contactos con movimientos terroristas, fanáticos de fútbol violentos o miembros de grupos de ultraizquierda o ultraderecha.

El diario Le Parisien afirma, citando fuentes próximas a la investigación, que Azimov había sido incluido en el fichero “S” en Estrasburgo, donde vivía con su madre antes de mudarse a París, porque rondaba a un grupo de chechenos que aspiraban a partir a Siria. La Agencia France Presse por su parte asegura que Azimov también había sido incluido en el FSPRT, un fichero para la prevención de la radicalización islamista, aunque más “por sus relaciones” que “por su propio comportamiento, sus acciones o su posicionamiento”. Hace un año, fue interrogado por los servicios antiterroristas porque conocía a un hombre vinculado a una persona que partió a Siria, de acuerdo con esa fuente. Los padres del atacante fueron puestos este domingo bajo custodia policial y estaban siendo interrogados.

El fiscal de París, François Molins, había revelado la pasada medianoche que el ataque estaba siendo tratado como un acto terrorista.

“Sobre la base de los testimonios que afirman que el hombre gritó Allah Akbar (Alá es grande) y en vista del modus operandi, hemos encargado [la investigación] a la sección antiterrorista de la fiscalía de París”, explicó Molins desde el lugar del ataque, perpetrado poco antes de las nueve de la noche. Por el momento, explicó Molins, los cargos son por “asociación terrorista criminal para preparar crímenes contra las personas”, además de “asesinato y tentativa de asesinato de personas depositarias de la autoridad pública con fines terroristas”.

La autoría del ataque fue asumida poco después por el Estado Islámico (ISIS). “El autor de este ataque con cuchillo en París es un soldado del Estado Islámico”, dijo la agencia de propaganda de la organización terrorista, Amaq, citada por el centro estadounidense para la vigilancia de sitios islamistas (SITE, en su siglas en inglés). “La operación fue realizada en represalia contra los Estados de la coalición” internacional antiyihadista en Irak y Siria, según esta fuente.

El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó al agresor como “terrorista” y aseguró que el país no cederá ante esta amenaza que ha costado la vida a 245 personas desde la oleada de atentados de 2015. “Francia paga una vez más el precio de la sangre, pero no cede ni un ápice a los enemigos de la libertad”, subrayó Macron en un mensaje en Twitter. Desplazado hasta el lugar del siniestro, el primer ministro, Édouard Philippe, también aseguró que “Francia está decidida a no ceder a las amenazas”. La respuesta del país a los terroristas será “firme, clara”, prometió.

El ministro del Interior, Gérard Collomb, convocó una reunión del Estado Mayor este domingo para analizar la situación con los servicios de seguridad y de lucha antiterrorista. Tras el encuentro, Collomb señaló que aunque el terrorismo sigue siendo una “amenaza grave”, es a la vez “difusa” por el uso de métodos “no muy sofisticados” como un cuchillo o atropellos masivos. Es precisamente esto, agregó, lo que hace más complicado prevenir este tipo de ataques.

Los cuatro heridos por el agresor continuaban recuperándose este domingo, incluida la persona que la pasada noche se debatía entre la vida y la muerte. “La persona más grave va mejor, ha sido operada y ha sido salvada”, había declarado de madrugada Collomb desde el hospital Georges Pompidou de París, adonde fueron trasladados los dos heridos más graves. Se trata, según AFP, de un hombre de 34 años y una mujer de 54. Otra mujer de 26 años y un hombre de 31 resultaron heridos más leves.

La víctima mortal era un hombre de 29 años, de acuerdo con la agencia. “Una vez más, es la juventud de Francia la que es atacada”, lamentó Collomb en referencia a los atentados del 13 de noviembre de 2015 en la sala de conciertos Bataclan y en varias terrazas y restaurantes de París, que dejaron 130 muertos.

Aunque Francia salió oficialmente en noviembre del estado de emergencia que impuso tras la oleada de atentados de 2015, todo el país sigue bajo una constante amenaza terrorista. El último ataque mortal tuvo lugar a finales de marzo en Carcasona y Trèbes, en el sur del país, cuando un hombre mató a cuatro personas antes de ser abatido, incluido un gendarme que se intercambió por una rehén en el supermercado donde se atrincheró el terrorista.