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El Motín

Amín Abel en la FED

Sebastián Del Pilar

La expulsión de la directiva completa de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) fue decidida en fecha 17 de noviembre de 1964 por la autoridad superior de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, que los acusaba de ser los responsables del boicot al examen de admisión que debieron tomar unos mil 450 estudiantes para ingresar al recién instaurado Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG).
Los principales afectados fueron el secretario general de la FED, Amín Abel Hasbún, cuya matrícula fue suspendida durante tres años, y Luis -Pin Montás, secretario de relaciones obreras, expulsado con carácter definitivo, por reincidente, ya que había sido anteriormente inhabilitado con una pena similar, dictada por el Consejo Universitario en la primera gestión del rector Julio César Castaños Espaillat.

Los demás sancionados -por un periodo de dos años- eran los bachilleres Emma Tavárez Justo, subsecretaria general; Narciso Isa Conde, secretario de asuntos culturales; Carlos Dore Cabral, secretario de prensa; Margarita Peralta, subsecretaria; Narciso González, subsecretario; Teobaldo Rodríguez, secretario de finanzas; Emma Alburquerque, subsecretaria; Emilio Herasme Peña, subsecretario; Romeo Holguín Veras, secretario de asuntos internacionales; Carlos Amiama, subsecretario; Dulce Ramírez, vocal, y Juan -Johnny Gil Batlle, vocal.

También Arismendi Díaz Santana, subsecretario; Rafael Reyes Prida, subsecretario; Belén Vargas, secretaria de actas y archivos; Franklin Leroux, subsecretario; Hipólito Martínez, secretario de coordinación; Virgilio Moya, secretario de relaciones campesinas; Rafael de la Rosa, subsecretario; Eva María Rivera, subsecretaria, y José Sosa, subsecretario.

Igualmente, Adolman Fermín, subsecretaria; Gerardo Taveras, secretario de asuntos internos; Migna Montás, subsecretaria; Nicolás Pichardo, secretario de propaganda; Emma Gutiérrez, vocal; Diego Pimentel, subsecretario; Virgilio Moya, secretario de relaciones campesinas; Melba Aponte, vocal; Bernardo Fernández, vocal; Marcos Aristy, vocal; y Luis Pariens, vocal.
Todos habían sido escogidos durante un congreso efectuado el 27 de enero en el paraninfo de la facultad de Ciencias Médicas, donde participaron los delegados surgidos de las elecciones celebradas el día 20 anterior.

Amín Abel tenía entonces 22 años, finalizaba su carrera de ingeniería civil y estaba vinculado al movimiento estudiantil desde su creación en 1961 como dirigente del grupo Fragua, un conglomerado universitario con una historia escrita con sangre; pues habían sido sus miembros los fieros combatientes Tony Barreiro y Luis Ibarra Ríos, mártires de las guerrillas catorcistas de diciembre de 1963, capitaneadas por Manolo Tavárez Justo.
Fragua desbordaba entusiasmo y fervor entre sus seguidores, inspirados en el ejemplo y sacrificio de los citados jóvenes y en el profundo mensaje ideológico contenido en su penetrante lema: “Pensamiento y acción fundidos en armas contra la injusticia”.

Desde la creación de Fragua, Amín Abel era uno de sus representantes en la FED y su delegado en el Consejo Universitario, dos ambientes distintos donde defendía dignamente los intereses de los estudiantes humildes.
Sin embargo, hasta el año 1964 su labor en la FED se apreciaba en bajo perfil, porque la amplia presencia de su grupo en los medios de comunicación se manifestaba por medio de la figura carismática de Asdrúbal Domínguez Guerrero, principal dirigente estudiantil universitario.

También por vía del periódico que conducían Luis Ibarra Ríos, José Israel Cuello Hernández y Juan Bosco Guerrero; así como por las frecuentes declaraciones que ofrecían sus dirigentes Cayetano Armando Rodríguez del Prado, Antonio Locward Artiles y los hermanos Antonio y Narciso Isa Conde.
Esos jóvenes descollaron en la vida pública al desplegar una inolvidable jornada de lucha por la conquista de la autonomía y fuero universitarios y por la instauración de un régimen de derecho durante el tormentoso proceso de democratización del país que precedió a la caída de la dictadura de Trujillo.
También se destacaron por su apasionada y encendida rivalidad frente a los estudiantes representantes de la corriente socialcristiana, José Joaquín Puello Herrera, Bernardo Augusto Defilló Martínez, Fernando Mangual Navarro, José Antinoe Fiallo Billini, Julio Samuel Sierra Gómez (Jimmy) y Carlitos Fernández Rivera, en un escenario donde incursionaban además, con igual ahínco y deseo de triunfo, los jóvenes perredeístas Rafael Francisco Alburquerque de Castro, Armando Antonio Hoepelman Ripley y Francisco José Almeyda Rancier, quienes lideraban el minoritario Frente Universitario Revolucionario Radical (FURR).

La llegada de Amín Abel a la secretaría general de la FED, en enero de 1964, facilitaría su frecuente aparición en los medios de prensa; especialmente luego de un congreso efectuado en el paraninfo de la facultad de Ciencias Médicas, donde el nuevo líder estudiantil se comprometió a luchar con firmeza por la libertad de cátedras y la masificación de la enseñanza.
Aunque estaba claro, sin embargo, que había escogido un camino espinoso, pues ese objetivo era inalcanzable a menos que decidiese enfrentarse con energía al Consejo Universitario y a los grupos ocultos que querían la vigencia del examen de admisión como prerrequisito para entrar al CUEG, debido a que así se propiciaba con más facilidad su proyecto de retrotraer la UASD a la época superada, de dictadura y elitismo, en que se dificultaba el ingreso a sus aulas de los estudiante de escasos recursos.

La posición de Amín Abel se radicalizaría luego de las drásticas medidas disciplinarias fijadas por el Consejo Universitario y de una declaración ofrecida por el rector de la UASD, ingeniero José Ramón Báez López Penha, en la que descartaba discutir el tema, alegando que “el examen de admisión no es una novedad ni aquí en ninguna parte del mundo”, mientras advertía que sin dicha prueba era imposible realizar los cursos básicos durante el año 1965.
Hasta entonces, el joven estudiante de último año de ingeniería civil había exhibido una actitud ecuánime y conciliatoria en relación a sus antiguos compañeros del Consejo Universitario, a la que hicimos referencia en una publicación anterior, titulada: “Cayetano Rodríguez y la expulsión de profesores en la UASD”.
Decíamos ahí que siendo rector el medico psicólogo Salvador Amable Iglesias Baehr, permitió que el delegado del grupo Fragua, Amín Abel, introdujera el debate sobre la necesidad de destrujillizar el cuerpo profesoral de la institución a principios del mes de febrero de 1963.

Pero nadie recuerda haber visto a este dirigente accionando en las tumultuosas movilizaciones que realizó su grupo, liderado en ese momento por el joven estudiante de arquitectura Cayetano Armando Rodríguez del Prado, las cuales pudieron generar una desgracia por el afán de sus participantes en sacar de la UASD a los profesores trujillistas durante la mañana del 1ro. de febrero de 1963.

Una de las víctimas de aquel famoso “Plan Cayetano” fue precisamente el ingeniero Báez López Penha, a la sazón decano de la facultad de Ingeniería y Arquitectura, quien figuraba –tal vez injustificadamente- en la famosa lista de supuestos trujillistas elaborada por el grupo Fragua y por la cual fue desconsiderado por miembros de esa organización que coreaban la consigna: ¡Fuera los trujillistas de la UASD!

Ese funcionario fue sacado de su oficina a empellones y luego, bajo la triste mirada de muchos de sus alumnos, se le paseó de mala manera por la explanada de la facultad de Ingeniería y por la calle Juan Sánchez Ramírez, dentro del perímetro universitario, hasta llevarlo al Alma Máter, donde lucía aterrorizado, dando lugar a que se le permitiera abandonar la Universidad, escuchando a sus espaldas aquella muchedumbre que no cedía en gritarle: ¡Fuera, fuera de la UASD!.

Por ese acto de fuerza fue cancelada, aunque por breve tiempo, la matrícula universitaria del autor del “Plan Cayetano”, y por el boicot al examen de admisión, el rector Báez López Penha recomendó al Consejo Universitario sancionar a todos los dirigentes estudiantiles.

No obstante el drástico castigo, Amín Abel continuó laborando en el gremio estudiantil, por lo cual en fecha 5 de abril de 1965 el Consejo Universitario decidió desconocer el estatus legal de la FED, en un esfuerzo infructuoso por detener el creciente malestar que se sentía dentro de la UASD por la actitud complaciente de su alto mando con el gobierno de facto llamado Triunvirato, en momentos en que se percibía contra éste, en todo el territorio nacional, el repudio de amplios sectores que demandaban la reposición del gobierno constitucional de Juan Bosch.

El rector Báez López Penha en un acto desesperado dispuso paralizar la entrega de la subvención mensual a los directivos de la FED, y ordenó que se les despojara también de su local en el antiguo edificio principal del Alma Máter, y de una máquina de impresión, tipo mimeógrafo, que les servía para reproducir en papel esténcil numerosas copias de las notas de prensa y resoluciones del gremio.

El Consejo Universitario justificó esta última medida indicando públicamente que esa era su respuesta al uso indebido de los bienes de la FED en actividades de propaganda del Partido Socialista Popular contra el gobierno del Triunvirato.
Se recuerda que a ese partido pertenecían los hermanos Tony y Narciso Isa Conde, Emma Tavárez Justo, Carlos Dore Cabral, Diómedes Mercedes y otros dirigentes del grupo Fragua.

La represión del rector contra los dirigentes estudiantiles se incrementó durante la semana santa de 1965, al instalarse en su local una puerta de acero que les impedía penetrar a su interior. Eso generó la crítica de estudiantes, profesores y empleados, incrementó la repulsa al examen de admisión y amplió la solidaridad de sectores externos con los directivos de la FED.
También, esa medida arbitraria y antidemocrática produjo una huelga de hambre que duró toda una semana, y que fue necesario suspender por los estragos del hambre en varios estudiantes internados de gravedad en el hospital Padre Ballina y en la clínica Dr. Abel González.

Esa huelga de hambre por poco le cuesta la vida a Carlos Amiama, directivo de la FED y afectó severamente la salud de sus compañeros Orlando Martínez, Luis –Pin Montás, Catalina Pumarol, Narciso Isa Conde, Magda Acosta, Diómedes Mercedes, Julián Parahoy, Osvaldo Domínguez y Antonio Camilo.
Esa huelga de hambre contribuyó a acercar a todos los grupos estudiantiles, disminuyendo la tensión entre Fragua y el BRUC; de tal manera que los socialcristianos sorprendieron a la opinión pública al retirar del Consejo Universitario a su delegado estudiantil Bienvenido Brito, debido a las reiteradas torpezas en que incurría ese organismo.

El BRUC reclamó a las autoridades detener la represión y reconocer el derecho de los estudiantes a participar en la reforma universitaria, y pidió también que revocaran las disposiciones injustas y arbitrarias que afectaban a los dirigentes sancionados desde el 17 de noviembre de 1964.

Poco más tarde el grupo socialcristiano realizó una asamblea estudiantil donde orientó a sus seguidores para que participaran en todos los actos dirigidos a denunciar y rechazar el examen de admisión, considerado como un elemento negativo que utilizaba el Consejo Universitario para obstruir el libre ingreso de estudiantes a la UASD.

Con esa posición del BRUC se despejaba el panorama universitario y se sepultaba el debate sobre la legitimidad de la reelección de Amín Abel en la secretaría general de la FED en las elecciones del 20 de enero de 1965, introducido por el bachiller Defilló Martínez, quien sostenía que esos comicios estaban viciados debido al presunto descubrimiento de listas impresas de votantes que estaban repetidas, cosa que calificó de fallas graves en el mecanismo electoral que determinaban la anulación del proceso.
En esos comicios el grupo Fragua había salido vencedor al obtener mil 559 votos y 25 representantes al congreso de la FED, contra mil 185 del BRUC, quien logró nueve. Y también Fragua consiguió dos delegados al Consejo Universitario, Amín Abel y Héctor Florentino, mientras el BRUC retuvo en ese organismo a Bienvenido Brito.

Con la incorporación del BRUC y del FURR a los reclamos de reforma, y luego de la Guerra de Abril, el 25 de septiembre de 1965 finalmente surge en la UASD un movimiento crítico y renovador que depone a las autoridades universitarias y establece un nuevo estatuto orgánico y la restitución de los dirigentes estudiantiles con Amín Abel a la cabeza.

Este líder juvenil tuvo una digna participación en esa contienda bélica, al participar como soldado en un comando del 14 del Junio y asumir el rol de instructor de la Academia Político-Militar “24 de Abril”. Y como bien relata magistralmente en estos días ese inmejorable narrador de historias llamado Jimmy Sierra, en un artículo ampliamente difundido por las redes sociales, Amín Abel se cubrió de gloria el 19 de diciembre de 1965, al denunciar a través de la potente emisora Radio Guarachita, tomada por sorpresa, el peligro que corría el coronel Caamaño y varios de sus acompañantes que ese día estaban recibiendo el sostenido bombardeo -en el hotel Matum de Santiago- de tropas del ejército que recibían órdenes del ministro de las Fuerzas Armadas, contralmirante Francisco Javier Rivera Caminero, en franca violación a los acuerdos paz firmados entre el ejército constitucionalista y la Organización de Estados Americanos (OEA), para ponerle fin a la guerra civil.

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