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El Motín

Asesinan en México al pandillero que quiso cambiar la Mara Salvatrucha

El Mundo

Puso la cara públicamente en varios vídeos en los que se enfrentó a su histórica organización criminal, la Mara Salvatrucha (MS 13), esa a la que el presidente estadounidense Donald Trump en su reciente discurso del Estado de la Unión señaló como principal fuente de todos los males de violencia en EEUU, y ha acabado muerto a tiros en Ciudad de México.

Dos sicarios se acercaron el pasado viernes a las 16 horas en una moto a un taxi, sacaron una pistola de 9 milímetros y aprovechando el atasco de la zona abatieron al reconocido marero en una zona concurrida del centro-sur de la capital mexicana dentro del propio vehículo público.

Carlos Humberto Rodríguez Burgos, el Shyboy, quiso cambiar el destino de las pandillas en El Salvador, su tierra, tras pasar 18 años preso. Ya en libertad, este hombre de 37 años tatuado desde el pecho hasta la frente, muestra de haber sido un histórico marero de los de antes (hoy ya no se tatúan por no delatarse con su propia piel), se erigió como portavoz de un nuevo grupo, la Mara Salvatrucha 503, una escisión de la pandilla que abogaba por un cambio radical en las formas y objetivos de este considerado grupo terrorista.

“Nos desvinculamos definitivamente de todo acto de vandalismo que los denominados MS-Tregua están llevando a cabo en contra del Gobierno y población civil. Estamos en contra de los asesinatos que los MS-Tregua están causando a ancianos, niños, estudiantes y demás población civil, ya que la pandilla no es una guerrilla ni un grupo terrorista. Estamos en contra de las extorsiones, violaciones y secuestros a toda la población en general y de todo acto que dañe a todo ser humano en El Salvador”, fueron las revolucionarias palabras del marero, que cobró notoriedad al atreverse a publicar estos vídeos con este tipo afirmaciones a cara descubierta.

División dentro de la banda

El Shyboy (chico tímido) formó parte de las cruentas guerras en los penales que mantuvieron miembros de la MS 13 contra sus enemigos de Barrio 18. En 1999, Carlos Humberto fue procesado por un doble asesinato ocurrido en dos penales distintos, uno de ellos de menores, en los que se enfrentaron los MS 13 con miembros de Barrio 18. Las autoridades acabaron juzgando a seis ‘salvatruchas’, entre los que estaba Shyboy, y su condena fue de 18 años.

En este tiempo, dentro del penal, el Shyboy era un soldado sin gran rango que no formaba parte de la jerarquía de la pandilla que gobierna desde dentro de las cárceles las actividades de la mara fuera. Sin embargo, el Gobierno vio en él y otros miembros de la MS 13 encarcelados la posibilidad de dividir el poderoso grupo criminal, como ya había ocurrido con la otra gran mara Barrio 18, y fue trasladado a un penal común, no de máxima seguridad, lejos del poder de los líderes presos de la pandilla. Nacía así la MS 503, una facción nueva que ponía en cuestión públicamente los métodos de su propia banda con vídeos en los que el Shyboy se erigía como portavoz de uno de los mayores sacrilegios que puede haber dentro de una mara: la falta de lealtad total a todo lo que decide la ‘ranfla’ (órgano de dirección de las pandillas).

Su mensaje, además de pedir que se acaben los ataques a civiles, abogaba por el regreso de la “lucha armada exclusivamente entre las pandillas” y dejar de interferir en la política. Un mensaje demasiado subversivo para el actual escenario de guerra abierta entre pandillas y fuerzas de seguridad, quedando en medio una población civil aterrorizada por el cruel control que las maras ejercen en los barrios, y que ha acabado con un mensaje más rotundo aún: los disidentes de la MS 13 pueden morir allá donde se refugien, aunque sea en México.

Los tentáculos de estas organizaciones, conectados por el tráfico de drogas a numerosos grupos delincuentes de todo el continente, fueron demasiado largos para el Shyboy, y su asesinato es un mensaje para todos los miembros de la “traidora” MS 503. Ver, oír y callar, ese es todo el espacio de libertad que tiene un pandillero.

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