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El Motín

El joven cubano que quiere revolucionar el mundo de la moda

RT

“Una revolución de la moda y la libertad de expresión”. Con este eslogan se presenta al público Juan Pablo Fung, un joven emprendedor cubano que ha creado en China un proyecto de ‘ropa inteligente’, como él mismo lo define, que permite a los clientes crear los mensajes y frases que deseen adhiriendo las letras en la parte frontal o trasera de una camiseta fabricada especialmente para ello.

Juan Pablo, de 28 años, asegura que es una idea para “expandir la libertad de expresión” a través de la moda. Desde China, la tierra de su bisabuelo, el joven relata a RT en Español cómo piensa lograr que el mundo vista estas prendas.

¿Cómo surgió la idea de crear este tipo de camisetas?

Yo siempre he sentido una gran pasión por la tecnología. A diferencia de muchos Jóvenes de otros países, que crecieron con celulares y conexión a Internet, yo tuve mi primer teléfono móvil cuando cumplí 20 años de edad, y la primera vez que tuve acceso a Internet fue un año más tarde, cuando llegue a China. Creo que esto me dio una gran ventaja. Lo que para otros estudiantes o emprendedores parecía común, a mí me deslumbraba. Por ejemplo, mis amigos usaban los mapas de Google todo el tiempo para buscar restaurantes o parques. Mientras ellos lo hacían de forma casi instintiva, yo veía un sinnúmero de aplicaciones para esa tecnología, tanto que comencé a trabajar en el diseño de un sistema que creí que revolucionaria el transporte en los países desarrollados. Un par de días luego llamé a mi padre, le mostré un boceto y su respuesta me oprimió el corazón por un segundo: “hijo, me parece una genial idea, pero otros ya la han implementado, se llama Uber y está siendo usada en los Estados Unidos”. Sin embargo, la noticia lejos de desanimarme me dio mucha alegría…Yo estaba en el camino correcto, yo había inventado Uber.

¿Por qué las llamas precisamente camisetas inteligentes?

La solución de problemas es una habilidad tan preciada como difícil de explicar. La mayoría de las ideas buenas salen de la mente de personas que se preocupan por resolver problemas u optimizar procesos. Esta idea surgió cuando, luego de un partido de fútbol, quise dejarle una broma a mi compañero de cuarto, usando unos ‘stickers’ ferromagnéticos de adorno, que estaban pegados en la puerta de la nevera. En ese momento yo me estaba quitando la camiseta y… ¡’Boom’! Me asaltó la musa. Pero esta no es la única idea o proyecto que me ha quitado el sueño. También trabajé creando espejos digitales mágicos, hice unos mecheros o fosforeras multifuncionales, y ahora mismo tengo un videojuego, una aplicación para eventos y hasta una apk (paquete para el sistema operativo Android) relacionada a la agricultura, que comenzarán a darme insomnio dentro de un tiempo, cuando las camisetas me dejen dormir.

¿En qué se diferencian estas camisetas de otras del mismo estilo?

Sencillo. Se diferencian en que usando camisetas tradicionales necesitaría diez camisetas diferentes, para lucir diez frases llamativas. Con una sola camiseta Dirstuff podrás lucir tantas frases como tu cerebro sea capaz de generar. Esta no es solo una prenda de vestir, es un arma defensora de la libre expresión que les permitirá a todos gritar, sin usar las cuerdas vocales. Hablamos de ‘smart-t-shirt’ porque aunque todos nuestros clientes recibirán el mismo diseño, ninguno sentirá que esta vestido igual a los demás. Gracias a un sistema de ‘stickers’ que hemos diseñado, los usuarios serán capaces de mostrar mensajes que podrán cambiar a su voluntad. Nuestro producto es además inteligente porque permite al usuario compartir información digital ilimitada con las personas que lo rodean. A través de nuestras camisetas otras personas podrán obtener todos los datos de contacto del usuario, como su número de teléfono, su correo, su nombre, empleo, la dirección de su negocio, sus ‘links’ favoritos y todas sus redes sociales… convirtiéndose así, nuestro portal, en el futuro de las obsoletas tarjetas de presentación. A lo anterior debemos añadirle que nuestra ‘smart-t-shirt’ sirve como puente para realizar pagos a través del QR (código de barras bidimensional) en la manga. Si a todo esto le sumamos un interesante secreto que develaremos al inicio de la campaña de Kickstarter, entonces creo que puedo decir que esta camiseta, al menos, es tan inteligente como lo sea su portador.

¿Cómo un joven emprendedor como tú llega a China y se abre espacio en ese país?

Luego de estudiar idioma chino por un periodo de dos años en la Universidad de La Habana, fui ganador del concurso internacional de idioma y cultura ‘El Puente Chino’ y como resultado obtuve una beca para estudiar Administración de Recursos Turísticos en una universidad china. Así comenzó la aventura. Yo he vivido enamorado de este país desde que nací. Mi bisabuelo era chino, y aunque él nunca le enseñó a sus hijos el idioma o la cultura, yo empecé a practicar artes marciales desde los 4 años. No fue difícil para mí adaptarme a China, como no creo que lo sería adaptarme a Rusia. Cuando uno ama un país y respeta y admira a su pueblo, adaptarse no es un problema, es un placer.

¿Cuánto tiempo y esfuerzo te ha costado materializar este proyecto desde China?

Este proyecto me ha costado mucho. La idea surgió hace 3 años, pero no fue hasta hace unos pocos meses que logré materializarla. Para reunir el capital, la experiencia y el reconocimiento necesarios tuve que trabajar duro y hacer algunos sacrificios. Impartí clases de inglés y español a niños y jóvenes chinos. Serví de traductor a varias empresas que buscaban posibilidades de inversión en América Latina y el Caribe. Hice diseño de sitios web e identidades para negocios chinos. Decoré varias oficinas en Shanghái y Hangzhou. Hubo momentos en los que ahorré centavo a centavo para poder pagar las cuentas al final del mes. Hubo meses de invierno en los que no encendí la calefacción. Pero todo eso no es nada comparado al esfuerzo emocional que debe realizar un emprendedor para perseguir sus sueños. Es muy duro estar lejos de la familia. No es sencillo innovar cuando uno está deprimido, cuando la gente que te quiere está al otro lado del mundo. Los negocios y los planes salen mal en más del 80 % de los casos y muchas veces escuchas una voz dentro de tu propia cabeza que te pregunta si no sería más fácil buscar otro camino, tener un trabajo estable o regresar a casa.

La manufactura china a veces despierta críticas en cuanto a la calidad, ¿hay garantías de un producto duradero?

Tengo plena confianza en los productores y los socios chinos. Gracias a una genial política del Gobierno, y a las reformas económicas implementadas en los últimos años, este ya no es el país de las ‘copias’ y la ‘mano de obra barata’. La industria china se ha consolidado y fortalecido increíblemente en el último quinquenio. Aquí se producen artículos de gran calidad, especialmente en la esfera de la tecnología y la moda.

¿Planeas llegar al mercado de Cuba?

Vender en el mercado cubano, además de ser muy difícil en las condiciones que establecen las legislaciones actuales, no es nuestro mayor interés. Lo que sí es de nuestro interés, y yo sueño con ello todo el tiempo, es ser la primera empresa privada de tecnología en la isla. Producir en Cuba, crear empleos, pagar impuestos y aportar al crecimiento de la economía de mi país. Yo daría cualquier cosa por ayudar a darle rienda suelta a la imaginación de tantos jóvenes talentosos que hay en nuestra isla.

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