El Motín

El impacto político que tiene el éxodo de más de 200,000 personas de Puerto Rico a Florida

El Diario Ny

Muchas veces se ha dicho que los latinos iban a cambiar la política estadounidense.

No fueron pocos los que predijeron que el voto hispano por sí solo derrotaría a Donald Trump en 2016 y hoy reconocen su espectacular error de cálculo.

Sin embargo, una combinación inusual y fortuita de hechos de geografía, clima y política, centrada en el estado de Florida, tiene convencidos nuevamente a muchos que en 2018 y 2020 se sentirá con toda su fuerza la influencia de los hispanos en el destino político del país.

En los últimos cuatro meses, según cifras oficiales, han llegado a Florida más de 200,000 puertorriqueños que abandonaron la isla tras el huracán María y el ritmo glacial al que avanza la reconstrucción.

Todos llegan con su ciudadanía estadounidense en la mano y, en potencia, listos para votar.

Lo que le ha abierto los ojos y el apetito electoral a todas las corrientes políticas del estado.

Este puertorriqueño de Bayamón vive en Orlando, la ciudad de Florida que se ha convertido en la capital paralela de la isla. Ahí trabaja en Boricua Vota, una iniciativa no partidista que busca asegurar que los puertorriqueños se inscriban para participar en la vida política.

“Desde el 20 de septiembre (cuando golpeó el huracán y comenzó el éxodo puertorriqueño) hasta el 23 noviembre no tomé un solo día libre, trabajé 15 horas al día, 7 días a la semana”, le dice a BBC Mundo.

Sabe que hay dificultades para convertir esa fuerza demográfica en votos. Los puertorriqueños participan mucho menos en las elecciones en Florida que en la isla.

Cultura

Hay diferencias culturales por superar.

“En Puerto Rico la gente vota por un partido cada cuatro años por un gobierno central y eso determina lo que pasa en las provincias, municipios. Aquí hay muchas elecciones. Hay un proceso constante donde votas por el sheriff, el comité de la escuela. La gente no sabe aquí por qué tiene que ir a votar tan frecuentemente. Queremos ayudarle a dar acceso a la información”.

También están los pequeños detalles. En Puerto Rico sale la foto del candidato en la papeleta electoral. En Estados Unidos tienen que aprender un número. “Son detalles que pueden hacer una diferencia”, asegura.

Dice que trata de convencer a ambos partidos estadounidenses de hacer campaña al estilo latinoamericano, “con colores, banderas, canciones y caravanas de autos” para ayudar a los puertorriqueños a que hagan sentir su fuerza electoral.

Y no acepta el argumento que sostiene que ellos no hicieron una diferencia en las elecciones de 2016.

“Hay más latinos electos en Florida que antes del 2016. Mirado bajo la lupa de (la derrotada candidata presidencial demócrata) Hillary Clinton, ella no ganó (en Florida). Pero en las áreas donde viven los puertorriqueños el voto puertorriqueño fue fundamental. Elegimos el primer puertorriqueño al Congreso federal. Congresistas de muchos años perdieron sus sillas debido al crecimiento del voto latino”.

Y asegura que ambos partidos políticos tendrán que tener en cuenta esto para 2018, cuando se renueva buena parte del congreso federal, y en 2020, cuando presumiblemente los estadounidenses votarán si quieren cuatro años más de Trump.

Antecedente cubano

Florida, por supuesto, tiene un antecedente de una comunidad latina que se convirtió en un peso pesado de la política estadounidense: los cubanos de Miami, y el apoyo que, a contracorriente del resto de los hispanos, tienden a darle a los conservadores.

Jorge Duany, académico de la Universidad Internacional de Florida, le dice a BBC Mundo que esta migración actual de puertorriqueños puede superar en impacto a la de los cubanos de Mariel en 1980, que le cambió la cara a Miami.

¿Y el significado político?

“Los puertorriqueños tradicionalmente han votado demócrata, y todos esperan que con su llegada masiva a la zona central de Florida, cerca de Orlando, aumenten ahí la fortaleza del Partido Demócrata. Un sondeo encontró que 80% de los puertorriqueños de Orlando votaron por Hillary Clinton en 2016. Si esa tendencia continúa, se ve un fortalecimiento del Partido Demócrata en Florida”, le dice Duany a BBC Mundo.

“No tengo duda que los puertorriqueños son un enorme bloque electoral. No hay duda que ambos partidos están detrás de sus votos”.

“Podrían volverse más poderosos que los cubanos. Hay un millón de puertorriqueños en Florida y están por convertirse en el mayor bloque latino del estado. La concentración geográfica también puede ayudar a definir elecciones. Pueden compensar el sesgo principalmente republicano de los cubanos en el sur de Florida”, advierte Duany.

Puerta abierta

Estados Unidos ha estado visiblemente estrechando la puerta de bienvenida a migrantes de muchas partes.

Pero en Florida, las autoridades han recibido a los puertorriqueños con los brazos abiertos.

Algunos dicen que, después de la controversia que hubo en la isla por el supuesto desinterés de las autoridades federales por ayudar a los puertorriqueños afectados por el huracán, el gobierno de Florida, encabezado por el conservador y gran aliado de Trump, Rick Scott, quiere garantizar que no voten en protesta a favor de los demócratas.

En el aeropuerto de Miami, un gran salón ha sido adecuado como sitio formal de recepción para estos migrantes puertorriqueños.

Docenas de agencias gubernamentales tienen “stands” anunciando los servicios que ofrecen a los isleños recién llegados a Florida. Unos les ayudan a obtener rápidamente su carné de conducir. Les hacen más expedito el ingreso de sus hijos a escuelas y universidades. Les dan asesoría para conseguir empleo, y subsidio para vivienda.

Johannia Granja García es una de las personas que llegan a buscar ayuda. Vivía en Yabucoa, sitio gravemente afectado por el huracán.

En Florida le han dado ayuda. Le pregunto si eso influirá en la manera en que vote.

“No voto en las elecciones de Florida. Soy Testigo de Jehová y ya vote por alguien que va a arreglar los problemas del mundo, Jesucristo”, le dice a BBC Mundo.

Su marido tampoco piensa mucho en la política estadounidense. Añora la isla y no ve la hora de volver a Puerto Rico.

Como muchos puertorriqueños, no están seguros si pertenecen del todo en Florida.

Pero de la decisión que tome al respecto la mayoría de su comunidad, puede depender el destino político de esta región y, potencialmente, del país.

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