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El Motín

Ecuador frena el retorno al poder de Correa

El Mundo

Rafael Correa no podrá postularse de nuevo a la presidencia de Ecuador. Según los resultados preliminares divulgados en Quito por el Consejo Nacional Electoral (CNE), un 64,3% de votantes ha optado por el “sí” a la derogación de la enmienda constitucional que permitía la reelección indefinida de los cargos públicos. Esa tendencia, irreversible según el CNE, supone un varapalo para las aspiraciones del ex presidente ecuatoriano (2007-2017) y un respaldo a su sucesor, Lenín Moreno, antiguo vicepresidente de Correa y hoy convertido en su mayor adversario político. “La confrontación quedó atrás. No volverán ya los viejos políticos”, ha exclamado el mandatario.

Los datos del conteo rápido provenientes de una muestra suficientemente representativa de actas electorales coinciden con el desarrollo del escrutinio general. Con un 30% de las actas procesadas, el “sí” obtiene un 65,2% de aprobación, mientras que el “no” de los partidarios de Correa se queda con poco más del 34%. En el referéndum celebrado este domingo en Ecuador los ciudadanos han optado por el “sí” en las siete preguntas planteadas por el Gobierno de Moreno, según datos del CNE.

Nada más conocer los datos del conteo rápido, que según el CNE tiene una fiabilidad del 99%, Moreno se dirigió al país en cadena nacional televisada para agradecer el holgado apoyo de los ecuatorianos a sus propuestas: “La consulta fue fruto de un amplio proceso de diálogo y hoy tenemos la respuesta, una clara y contundente victoria del sí. Ecuador entero pide unidad, paz y trabajo. La victoria del sí nos abre el camino para seguir trabajando juntos. La confrontación quedó atrás. No volverán ya los viejos políticos; tienen la obligación de renovarse”.

Correa, por su parte, se ha felicitado de haber obtenido un 36% de apoyo electoral pese a la derrota: “Felicitaciones a todos nuestros militantes. Ningún movimiento por sí solo puede lograr el 36% alcanzado, peor en tan poco tiempo y en lucha tan desigual”, ha publicado el ex mandatario en su cuenta de Twitter.

La participación ha sido del 74,8%, algo más baja que en elecciones anteriores, en un país donde el voto es obligatorio y la abstención suele rondar el 18%.

En sus ocho meses de mandato, Moreno ha ido distanciándose progresivamente de la “revolución ciudadana” que lideró Correa durante una década (2007-2017). Los guiños del mandatario a sectores de la derecha despertaron los recelos de su mentor. La cruzada anticorrupción de Moreno, que afectó a ex funcionarios “correístas”, fue la antesala de la ruptura definitiva entre Moreno y Correa, concretada tras el anuncio del referéndum en octubre pasado.

La consulta popular de Moreno planteaba siete preguntas. Correa y sus partidarios se opusieron durante la campaña a tres de ellas. Además de rechazar la eliminación de la reelección indefinida, estuvieron en contra de la reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana, un “quinto poder” impulsado por Correa durante su Gobierno, y de la derogación de la ley de plusvalía que evita la especulación sobre el valor de las tierras.

Moreno introdujo también cuestiones de mayor consenso social, como la inhabilitación política para dirigentes corruptos, la imprescriptibilidad de los delitos sexuales contra menores de edad o la prohibición de la minería en zonas protegidas, entre otros asuntos.

El resultado del referéndum va a reconfigurar el tablero de fuerzas políticas del país. Durante una década, Alianza País, el movimiento de izquierda fundado por Correa en 2006, fue un actor político preponderante en Ecuador. Ese ciclo hegemónico es el que el triunfo del “sí” cierra hoy definitivamente. Con la implosión del partido, el “correísmo” está en fase de refundación en torno a su líder, poseedor todavía de un gran capital político pese a que sus aspiraciones a volver al poder en 2021 se han evaporado con el referéndum.

Moreno, el vencedor de la jornada, deberá recomponer también sus fuerzas en el oficialismo para comprobar el apoyo real con que cuenta para gobernar tras la fuga de legisladores “correístas”. La fractura de Alianza País favorece a los sectores de derecha, que bajo el liderazgo del conservador Guillermo Lasso obtuvieron el 48% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del año pasado.

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