El Motín

Blas Peralta: Los fariseos no entran al reino de Dios

La repentina conversión al evangelio del “patanero” y aguerrido Blas Peralta, luego de que le cantaran 30 años de cárcel por el asesinato del ex rector universitario Mateo Aquino Febrillet, más que convencer a movido a incredulidad, escepticismo y burlas, porque nadie se lo cree.
El guapetón Blas Peralta, a quien las malas lenguas le atribuyen haberse cargado otras vidas, sin aportar pruebas que lo confirmen, ahora dizque predica el evangelio y que lleva la santa palabra del Altísimo a sus condiscípulos y compañeros de infortunio tras las rejas.
Pero ignora el otrora temido Blas que, antes de tomar en su lengua el mensaje del Creador, lo primero es el arrepentimiento de quien decide propagar la Buena Nueva.
Algo que no se percibe en sus expresiones cuando asegura, casi de manera categórica, que saldrá libre a lo máximo dentro de tres años y sin espiar su culpa por los 30 años ha que ha sido sentenciado por malograr una vida valiosa, quizás más que la de él, debido a su conducta abusiva, pandillera, criminal y arrogante.
De nada le valdrá a este condenado por un demostrado acto criminal aparentar y adoptar poses mesiánicas. La sociedad dominicana está vigilante frente a cualquier argucia o artimaña de carácter judicial que él y sus leguleyos pretendan urdir.
Los días de intimidación, golpizas a diestra y siniestra, compra de voluntades, extorsión y forcejecos, escudado en el poder de la influencia política, han quedado atrás aunque todavía no te hayas dado cuenta.
Así que, fariseo, cumple tu justa condena, paga por tu alevoso crimen; arrepientete pecador y serás salvo.