El Motín

Un robot de seguridad se suicida e Internet se vuelve loco

Fuente externa

Los robots no pueden acabar con su propia vida. Esa es la tercera ley de la robótica, unas normas inventadas por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov que ‘obligó’ a cumplir a todos sus personajes humanoides. Pues bien, una máquina de seguridad con movimiento autónomo ha decidido no seguir este mandamiento y ha acabado con su propia existencia, para jolgorio de Internet.

El aparato de seguridad contaba con varias cámaras de seguridad que se movía completamente a su albedrío por un edificio de oficinas. Su misión era la de proporcionar una mejor visión remota a sus compañeros humanos, pero su exceso de celo en esta tarea le ha llevado a morir: sin darse cuenta, la máquina ha caído de bruces en una fuente situada en medio del complejo y ha sufrido un fatal cortocircuito que lo ha inutilizado.

“Nuestra oficina en D.C. tenía un robot de seguridad. Se ha ahogado a sí mismo. Nos prometieron coches voladores, pero en vez de eso tenemos robots suicidadas”

El aparato se llamaba Knightscope K5, aunque todo el mundo la conocía como K5. Era propiedad de la agencia de lobby político y publicidad GMMB, que se vanagloriaba de contar en sus filas con él. En la página web de la empresa se asegura que el K5 era capaz de fotografiar matrículas de coches a gran distancia y también la de localizar e identificar a una persona que sacara un arma de fuego en su campo de visión.

“Es un día divertido en GMMB. El super robot de alta tecnología de nuestro complejo de oficinas ha tropezado”. 

Estas capacidades forenses, dignas de la película Robocop, eran tremendamente avanzadas, pero el problema del K5 era que no sabía identificar correctamente su entorno: malinterpretó las escaleras que conducía directamente a la fuente y terminó cayendo en el agua.

Según informa ABC News, no es la primera vez que una unidad K5 tiene problemas mientras está de servicio. El pasado mes de abril, un borracho la emprendió a golpes con un sistema clónico al que se ha ‘suicidado’ en Washington DC.

Los hechos ocurrieron en la localidad californiana de Mountain View, en donde el humanoide patrullaba en un parking. Un hombre llamado Jason Sylvain, de 41 años y bajo los efectos del alcohol, decidió agredir al K5. El borracho fue detenido por la Policía y fue condenado a pagar los gastos de reparación del aparato, que sufrió una serie de arañazos. ¿Quién dijo que la vida de un robot fuera fácil.