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El Motín

Ex sicario de Pablo Escobar arremete contra periodista colombiano

El Nuevo Herald

Las redes sociales se convirtieron en una especie de “ring de boxeo” en Colombia luego de que el viernes el ex presidente colombiano Álvaro Uribe acusó al periodista Daniel Samper Ospina de ser un “violador de niños”, comentario que llevó a que el ex jefe de sicarios de Pablo Escobar arremetiera contra el reconocido columnista.

Jhon Jairo Velásquez, alias “Popeye”, se refirió el sábado desde su cuenta de Twitter a Samper Ospina como un “mariquita perfumado, un vómito, un ser despreciable y un sicario moral”.

E incluso publicó una encuesta en la que le preguntó a sus seguidores cómo preferían llamar al periodista: mariquita perfumado, sicario moral, rata asquerosa o todas las anteriores, la cual fue respondida por 1,463 tuiteros.

“Responsabilizo a Uribe de lo pase conmigo y mi familia: toda su tropa está en contra de mí por sus difamaciones”, trinó Samper Ospina minutos después de la ráfaga de mensajes de Popeye en su contra.

 El columnista de la revista Semana había asegurado la semana pasada que la “enferma irresponsabilidad” de Uribe “no tiene límites” y anunció este miércoles a través de un video publicado en su cuenta de Twitter que ya radicó la demanda judicial contra el ex mandatario y que también interpondrá recursos ante organismos de protección internacional.
“En qué momento Álvaro Uribe consiguió que yo tuviera que explicarles a mis hijas de 9 y 10 años que su papá no es violador de niños ni ningún delincuente. No, Uribe, la difamación no puede ser su gran arma política. No soy un violador de niños”, aseguró.

El senador del Centro Democrático publicó el domingo un comunicado en el que “explicó” las razones por las señaló a su contradictor de violador de niños: “El ataque a mi familia, compañeros y a mi persona. El irrespeto a una niña de 3 meses y a su familia. Pornografía con menores. Violación de los derechos de la mujer. Burla de los defectos físicos de las personas. Libertad de prensa, sátira y humor, solidaridad para tapar y sometimiento. Mi Gobierno y la prensa”.

Uribe se refirió a una columna satírica del 13 de mayo en la que el periodista se burla del nombre de la hija de una de las senadoras colombianas más uribistas, Paloma Valencia: “A Jorge y a mí sí nos pareció raro que la doctora le pusiera Amapola a la hija, con todo lo que ha sucedido con el cartel terrorista de las Farc. Pero bueno, de grande será heroína, como la mamá”.

Y también se refirió a su trabajo como director de la Revista Soho, desde donde habría promovido la “pornografía infantil” al permitir que modelos menores de edad posaran para la revista. Pero Samper Ospina respondió que siempre contó con la autorización de los padres de las menores.

Paloma Valencia, congresista del Centro Democrático, salió a defender al ex presidente Uribe y en una entrevista con un medio colombiano aseguró que su jefe político “no tuvo la intención de referirse a Samper Ospina como un abusador sexual”.

Rechazan acusación de Uribe

La acusación del ex presidente no solo incitó al debate y al rechazo en las redes sociales, sino también llevó a que la misma la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) emitiera un comunicado en el que rechazó el comentario del ex Jefe de Estado.

“El último ataque del senador es de mayor gravedad pues está acusando de manera directa al periodista de cometer un delito atroz”, señaló el organismo.

A lo que Uribe respondió en su Twitter: “¿Entonces para ustedes la libertad de prensa permite violar derechos del niño, de la mujer, ofender al colectivo de una región?”

Por su parte, José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch, se unió al rechazo y expresó su solidaridad con Samper Ospina “ante la vergonzosa y sucia campaña de Uribe, quien recurre a calumnias aberrantes porque no tiene argumentos”.

Así mismo, un grupo de directores de medios de comunicación y periodistas también publicó una carta en la que le piden al ex mandatario “dejar atrás su práctica sistemática de difamar, calumniar e injuriar a sus críticos como si no fuera un ex presidente obligado a dar ejemplo, ni un ciudadano sujeto al Código Penal”.

Y añadieron: “Twitter es la vida real. Quien comete un delito allí comete un delito en su país. Pero él sabe todo esto y está redoblando un comportamiento peligroso e inescrupuloso cargado de intensiones políticos”,

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