Además, la aerolínea anunció que en verano lanzará otro programa piloto, en el Minneapolis-St. Paul International Airport, mediante el cual utilizará el reconocimiento facial para la entrega de equipaje.

Por su parte, el programa de JetBlue trabajará en conjunto con dos entidades: la Oficina de Aduanas y Protección de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) y una firma de tecnología llamada SITA.  Los viajeros del Logan International Airport, en Boston, y del Queen Beatrix International Airport, en Aruba, tendrán la opción de hacer la fila normal o ir a otra en donde una cámara les tomará una foto. Luego, SITA enviará esa foto al CBP donde la compararán con la base de datos de pasaportes y visas. Según JetBlue, el proceso de comparación es instantáneo.

Ninguna de las dos compañías, JetBlue o SITA, tiene acceso a la base de datos donde se almacenan las fotos y la aerolínea no guardará la información biométrica de los usuarios, confirmó JetBlue.

Si el reconocimiento facial no funciona, pasarán a los pasajeros a la fila regular, por lo que no se recomienda viajar sin identificación todavía.

Usar información biométrica con fines de identificación podría sonar conveniente, pero las personas deberían considerar algunos aspectos antes de inscribirse, dijo Jeramie Scott, abogado de seguridad nacional para el Electronic Privacy Information Center.

Hasta el momento, ninguna de las compañías ha ofrecido detalles sobre cómo el gobierno podría utilizar esta información, dijo Scott.  Tampoco existen leyes que impidan al gobierno usar este tipo de programas como parte de sus planes de vigilancia.

“Es una tecnología que se puede utilizar fácilmente para vigilancia masiva e indiscriminada”, señaló. “Usar el reconocimiento facial para algo como esto, donde el gobierno o las compañías son quienes administran la búsqueda, tiene que ser escudriñado muy de cerca por el público”.

Se solicitó una entrevista a representantes de la Oficina de Aduanas y Protección de EE.UU., pero no han emitido comentarios hasta el momento.