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El Motín

El origen del “cañoneo” de Ramón Alburquerque a su propia gente del PRM

El ex senador por la provincia Monte Plata, ingeniero Ramón Alburquerque, destacado dirigente del opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM), está en el ojo del huracán de su propio partido luego de que reclamara castigo para los supuestos corruptos del caso Odebrech, incluyendo a su propia gente.

Sus pronunciamientos, distinto a la línea de la cúpula del PRM, entre ellos el ex presidente Hipólito Mejía que ha calificado como un “show” las detenciones de alegados culpables, le han granjeado críticas incluyendo un enfrentamiento con el periodista perremeista Juan Taveras Hernández (Juan TH), colaborador de Hipólito.

Alburquerque, quien también ha sido investigado por el sonado escándalo Odebrech, no ha mostrado la solidaridad de Hipólito,  Luis Abinader, Pepe Goico y otros perremeistas que hasta fueron a visitar al vicepresidente del PRM, Andrés Bautista García, cuando se encontraba detenido en el Palacio de Justicia Ciudad Nueva acusado de recibir sobornos. Ahora está en la cárcel Najayo, San Cristóbal.

Además de Bautista García, otro de los altos dirigentes de ese partido implicado en el escándalo es el diputado Alfredo Pacheco.

“Hay políticos “opositores” asalariados del gobierno que se convierten en “Caballos de Troya” dentro de los partidos en los que militan”, twiteó Juan TH, poco después de la posición pública de Alburquerque.

Por su lado, Alburquerque respondió en twiter: “Amigos paz, saludos, afectos y respetos, sentí sorpresa por el insulto gratuito de un comunicador mediocre, excúseme tuve que advertir al amo”.

“Acojo los sanos  consejos no vuelvo a tocar el tema de Juan Basura TH a menos que siga hablando porque contestaré al amo no al perro¨, retwiteó Alburquerque.

Pero en la actitud de Alburquerque subyace un resentimiento que viene desde lejos, fruto de la lucha de tendencias cuando todos militaban en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). El enfrentamiento se daba entre jorgeblanquistas, de los que era Alburquerque, y guzmancistas a los que pertenecían Hipólito y los que hoy dirigen la cúpula del PRM.

Pero el pleito verdaderamente está  casado entre Alburquerque y Bautista García, quien se interpuso evitando que Ramón se reeligiera en la presidencia del Senado de la República, a pesar de que eran aliados, y lo sustituyó en esa posición, algo que Ramón consideró una traición.

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