El Motín

Darvin Chávez, del olimpo al desempleo

El País

Hace cinco años, México tenía a sus 18 futbolistas consentidos. Ellos ganaron la medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Era 2012. Los jugadores mexicanos ganaron, contra la historia, 2-1 a Brasil en la plena cancha del estadio de Wembley. Entre estos jugadores del tri, por la banda izquierda, estaba Darvin Chávez. Su futuro, como el de sus compañeros, parecía prometedor. Parecía. Ahora, acude como cualquiera a pedir empleo a los clubes de la liga mexicana.

“Esto es nuevo para mí”, dijo Chávez a la prensa durante las primeras horas del régimen de transferencias del fútbol mexicano, conocido como Draft. Darvin llevaba cinco minutos en el hotel donde se llevan a cabo las transferencias y fue abordado por los periodistas. Su estela de éxitos con su selección le persigue en aquel mercado de piernas que se realiza en Cancún, Quintana Roo, donde los directivos intercambian, contratan y venden futbolistas con o sin su consentimiento.

“Voy a buscar, a ver. No he hablado con nadie. Es trabajo y hay que buscar”, mencionó el futbolista de 27 años. En su repisa de títulos tiene dos medallas de oro: una panamericana, ganada en 2011 frente a Argentina y la olímpica, conseguida al vencer al Brasil de Neymar y Hulk.

El último partido que disputó Darvin Chávez fue el pasado 21 de febrero. Lo hizo enfundado con el uniforme de los Tiburones Rojos del Veracruz frente al Celaya, en un partido de copa. El campeón olímpico fue titular, jugó los 90 minutos y marcó el único tanto de su equipo para el 1-1. Desde ese momento no volvió a jugar más.

La etiqueta de campeón no le sirvió a Chávez. Durante su estadía en Veracruz el entrenador, Carlos Reinoso, le dio una oportunidad para formar parte de la plantilla, pero sin un contrato asegurado. Tenía que jugar bien para recibir un salario junto con Juan Carlos Mosqueda. “Soy muy directo y si ellos no muestran una mejoría, como no tienen firmado un contrato por dinero, hasta que no los vea jugando y que merecen un sueldo, no cobran”, aseguró Reinoso en enero pasado.

Las constantes lesiones contribuyeron a la debacle de Chávez. El lateral ha sufrido rotura de ligamentos en los últimos cuatro años. Su rodilla derecha le ha causado problemas al surgido de los equipos inferiores del Atlas de Guadalajara. En 2011, antes de consagrarse en Wembley, fue fichado por el Monterrey. Como rayado alzó dos veces la liga de campeones de la Concacaf.

“No he hablado con nadie. Es un trabajo y hay que ver por la familia. Y a ver qué es lo que puedo encontrar”, mencionó Chávez, quien es jugador libre y ahora, junto con su padre, busca un club en primera división que le rescate. Si no lo fichan tiene la posibilidad de acercarse a la segunda división o emigrar a alguna liga que le pueda acoger.