El Motín

Las manzanas que compras en el supermercado no son tan frescas como imaginas

Fuente Externa

¡Atención! No pierdas esto de vista. Las manzanas que acabas de comprar en el supermercado pudieran no ser tan frescas como todos lo creemos. De hecho, muy probablemente tengan entre diez meses de edad y un año.

Cuando seleccionamos tan solo una manzana en cualquiera de las tiendas de comestibles del país, esta habrá pasado ya por un largo y fascinante viaje, antes de llegar a nosotros.

Pero el problema no está en las ciudades y los estados que la fruta recorrió, sino en el tiempo que separa el momento de su recolección del instante preciso en que pagamos por ella y la transportamos a casa.

Sucede que, si escogemos una manzana cultivada en Estados Unidos en esta época del año, entre los meses de abril o mayo, pues es probable que la fruta haya estado almacenada durante unos cinco meses.

Pero lo que sí es seguro es que la manzana que compremos en julio, podría haber estado almacenada durante casi un año.

Sí, porque no debemos olvidar que el tiempo de la cosecha se limita a los meses de agosto a noviembre. Es por ello que, en función de la intención que tenga el productor o el distribuidor con determinado lote, existen dos tipos de refrigeración.

De acuerdo con Alisha Albinder, productora y distribuidora en Hudson River Fruit Distributors, cuando los productores tienen la intención de vender un lote de manzanas para Navidad, este se coloca en unos almacenes gigantes se mantienen de 34 a 38 grados Fahrenheit (1-3 Celsius), lo que posibilita que se preserve la dulzura y el crujido hasta el momento de enviarlo a un supermercado. Esta es la que llaman “refrigeración regular”.

Sin embargo, a las manzanas que se venderán más adelante, es decir, al año siguiente, se les lleva directamente al llamado almacenamiento de “atmósfera controlada” (CA, según la terminología en inglés).

En este almacén gigante, la temperatura se reduce y se minimizan casi al límite los niveles de oxígeno. Como sin oxígeno, esta fruta no puede “respirar” y por lo tanto madurar, se considera que está esencialmente congelada en el tiempo. Es por ello que muy a menudo los productores llaman a esta etapa “poner las manzanas a dormir”.

Allí, “durmiendo”, las manzanas pueden permanecer hasta por un año.

Albinder asegura que las manzanas pueden durar más de un año en “atmósfera controlada”, pero para entonces los nuevos cultivos ya han sido cosechados, así que no tiene sentido extender tanto su permanencia en el frío.

Por eso, cuando los envasadores están listos para vender las manzanas, se retira el sello del almacén de CA, permiten que los niveles de oxígeno vuelvan a la normalidad y dan inicio a la comercialización.

Ya sea al pasar por un proceso o por el otro, las manzanas deben saber exactamente igual.

“Si se maneja y se almacena correctamente, entonces debe tener el mismo sabor que cuando entró”, enfatiza Albinder en declaraciones a Huffington Post.

Impacto nutricional 

Y para quienes se pregunten cuál es el impacto de estos procesos para el contenido nutricional de una manzana, valga saber que sorprendentemente no hay mucha variación.

Las manzanas pueden perder un poco de su ácido en el almacenamiento, pero no es algo que deba alarmar a los consumidores, según James Mattheis, investigador del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

“Algunos compuestos pueden reducirse un poco, pero no cambia las cosas de tal manera que las manzanas ya no serían nutritivas”, precisa.

Rao Cao, un investigador canadiense que ha estudiado cómo el almacenamiento afecta a los niveles de antioxidantes en la manzana, asegura que los cambios que esta sufre no deben ser motivo de preocupación.

“Un almacenamiento en ‘atmósfera controlada’ de hasta ocho meses no alterará significativamente el potencial antioxidante general de la fruta”, certifica Cao.

Sin embargo, a Albinder sí le parece bien que los consumidores puedan distinguir dónde se cultivaron las manzanas que tiene ante sus ojos antes de decidir cuáles va a comprar.

Estados Unidos importa manzanas de países como Nueva Zelanda, Argentina y Chile, cuyas estaciones de manzana son más tardías que las nuestras, pero por supuesto que los agricultores locales prefieren que uno revise la pegatina y escoja las suyas.

“Yo le pediría a la gente que entienda el valor de tener una fruta local disponible -enfatiza Albinder-. Hay tanto trabajo duro y tanto esfuerzo para que este producto llegue al comprador…”