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El Motín

La conmovedora historia de los padres que donaron los órganos de su hijo asesinado y cambiaron a todo un país

Fuente Externa

Reg Green nunca supo por qué un auto persiguió al suyo aquella noche del 29 de septiembre de 1994 en Messina, Italia, ni por qué le dispararon, hiriendo en la cabeza a su hijo Nicholas, de 7 años.

“Fue el momento más desolador de mi vida. Lo vi allí, con un disparo en la cabeza, y todo mi mundo cambió”, confesó Green en entrevista con la BBC.

Nicholas Green. Foto de ANSA.

Tras días en coma, el pequeño falleció en un hospital de Italia. La noticia sacudió al país europeo, donde los asesinatos de niños son extremadamente inusuales. Pero la decisión de los padres de Nicholas, Reg y Maggie, impactó a los italianos mucho más.

Antes de sepultar a su hijo, la pareja estadounidense autorizó la donación de sus órganos a siete italianos. Cuatro de ellos vivían en Sicilia, la isla donde fue asesinado Nicholas.

La donación de órganos no era muy común en Italia. En 1993, un año antes de que Nicholas muriera, sólo 6,2 personas de cada millón donaban sus órganos.

El gesto conmovió a los italianos, y provocó que decenas siguieran el ejemplo. La tasa de donaciones se triplicó en el país. Para 2006, ascendió a 20 personas por millón.

“El trabajo que hicimos para recordarles cuánto bien se puede hacer con ello tuvo un efecto increíble, difícil de prever”, dijo Green a la BBC. “En ninguna otra nación se ha triplicado la tasa de donación”.

Hay que reconocer que la principal razón de este incremento fue que en 1999 cambió el sistema de donaciones de órganos en Italia, y pasó a ser de consentimiento presunto u “opt-out”. Esto quiere decir que cada vez que alguien muere, se asume que sus órganos han de donarse, a menos que la persona haya especificado lo contrario en vida.

Además de Italia, este es el sistema que rige en otros países europeos como Francia, Grecia, Portugal y España. En Estados Unidos ocurre todo lo contrario: si deseas donar tus órganos debes expresarlo en vida.

Cuatro meses después de donar los órganos de Nicholas, los Green fueron invitados a Sicilia a conocer a los receptores. Fue un momento de gran emoción para los padres.

La séptima persona que recibió algún órgano de Nicholas Green estaba en el hospital y no pudo acudir a la cita.

“Cuando la puerta se abrió y entraron los seis, el efecto fue abrumador”, cuenta el padre. “Algunos sonreían, otros lloraban y unos se mostraban tímidos, pero todos estaban allí, vivos. La mayoría había estado al borde de la muerte. Y fue entonces cuando nos dimos cuenta de cuán grande era aquello”, recordó.

Entre los beneficiarios estaba Maria Pia Pedala, quien permanecía en coma por un fallo hepático y a punto de morir cuando recibió el hígado de Nicholas. La mujer tuvo un hijo, a quien nombró como el pequeño estadounidense.

La investigación de la policía condujo al arresto y posterior condena de dos hombres, Francesco Mesiano y Michele Iannello. Se desconocen sus motivos.

Los Green crearon una organización para concientizar sobre la donación de órganos y viajan con ese fin a Italia cada dos años. Tal fue el impacto de la donación de órganos y el trabajo de concientización de los padres del niño asesinado que una plaza de Lacio, en el centro del país, lleva el nombre de Nicholas Green.

El corazón de Nicholas lo recibió Andrea Mongiardo, quien falleció a principios de este año. “Mi hijo murió en 1994, pero su corazón acaba de dejar de latir”, dijo Green.

 

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