El Motín

El plan de Jack Ma, el Señor Alibaba, para la conquista del mundo

Infobae

Con una fortuna estimada en casi USD 30.000 millones, Jack Ma es el líder ejecutivo del comercio electrónico en China. Creó una empresa que vale USD 264.000 millones y tiene unos 450 millones de clientes. Pero aunque todavía le quedan dos tercios de la población china para ampliar el Grupo Alibaba, prefirió pasar 800 horas en aviones —”Me han dicho que un piloto profesional no puede volar tanto”, se enorgulleció— para promover su visión mercantil entre autoridades y hombres de negocios de todo el mundo.

Entre ellos, alguien que es ambas cosas: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El mismo que hizo su campaña electoral con la propuesta de gravar con impuestos muy altos las manufacturas importadas de China y terminar con la manipulación de la moneda.

Jack Ma a Donald Trump

“Trump se encontró con Ma por primera vez semanas antes de su asunción”, reseñó la revista Fortune en un perfil del presidente ejecutivo de Alibaba. No conocía mucho de la web de compraventa, una suerte de Amazon china. Pero le encantó escuchar que a sus consumidores les gustan los productos estadounidenses, y que por medio de su red podrían comprar a pequeños comercios. De ese modo, “Alibaba ayudaría a crear un millón de empleos en los Estados Unidos en cinco años”, dijo Ma a Trump.

“Fue una gran reunión”, declaró el primer mandatario de los Estados Unidos. “Jack y yo vamos a hacer grandes cosas”.

La revista describió el modo en que Ma espera cumplir con esa proyección. “Predijo que Alibaba va a incorporar un millón de pequeños negocios de los Estados Unidos, mediante varias de sus plataformas de comercio electrónico, principalmente Taobao, su sitio de ventas masivas para individuos, y Tmall, su sitio de marcas para compañías”.

Donald Trump, tras la reunión con el dueño de Alibaba

¿Cómo se pasa de emprendimientos a empleo? En China Alibaba alberga 10 millones de comerciantes que representan 30 millones de empleos. Con una expectativa más conservadora, “la firma estima hoy que cada negocio estadounidense que venda en las plataformas contratará un empleado como consecuencia, de ahí un millón de nuevos puestos”.

Duncan Clark, un asesor de inversiones que escribió The House That Jack Ma Built (La casa que construyó Jack Ma), una historia de Alibaba, dijo a Fortune que el empresario “rompió la tensión” en un momento difícil para las relaciones entre los Estados Unidos y China.

La seducción de Trump tiene prioridad para Alibaba Group, pero no es lo único que busca. “A pesar de su peso en China y del exitoso debut en la Bolsa de Comercio de Nueva York en 2014, con una oferta inicial de USD 25.000 millones, la empresa de Ma es un misterio para la mayoría fuera de China”, señaló Fortune. La razón es simple: “Fuera de la segunda economía del mundo, pocos son clientes de Alibaba”.

Ma, que fue profesor de inglés autodidacta antes de comenzar hace 28 años lo que hoy es un conglomerado digital, cree que puede enseñar al mundo entero las virtudes de su plataforma. Así acumuló millas en 2016.

En el centro de ese modelo está la idea de estimular el comercio internacional mediante la actividad de los pequeños comercios.

A su favor, Ma puede citar la gran rentabilidad de la puntocom por la que circularon USD 485.000 millones en transacciones durante 2016: si bien sus ventas netas, USD 22.000 millones, fueron menores que las de Amazon, USD 136.000 millones, las ganancias de Alibaba resultaron superiores, USD 6.700 millones contra USD 4.200 millones.

En contra, sus críticos señalan el grave problema de falsificaciones que enfrenta, sobre todo en su sitio Taobao. En diciembre de 2016 la Representación Comercial de los Estados Unidos incluyó al sitio en su lista de “mercados infames”, una herramienta con la que se presiona sobre los mercados exteriores para combatir la piratería. Esa dificultad ha superado a Ma por el momento, al punto que propuso que las autoridades chinas lo trataran como al manejo en estado de ebriedad: era endémico hasta que Beijing lo penalizó con prisión.

Aunque en 2013 dejó la dirección ejecutiva de Alibaba, sólo tiene el 8% de las acciones y ha dicho que planea su jubilación desde que cumplió 45 años —tiene 52— pocos creen que Ma deje todo para vivir en un paraíso tropical. Su aspecto sencillo —sandalias, un juzu para sus oraciones budistas— no oculta su voluntad de liderazgo internacional.

Aceptó un cargo de consejero especial en la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas. Así como Jeff Bezos, el dueño de Amazon, compró The Washington Post, Ma también tiene un diario: South China Morning Post. Y nunca falta en el Foro Económico Mundial de Davos. Allí elogió a Xi Jinping en enero: “Dio un discurso maravilloso, un compromiso con la globalización”.

Ma es un defensor de la globalización, como el presidente chino, y también de su reformulación, como Donald Trump con su nacionalismo económico. “Creo que la globalización es un gran punto de partida, pero es sólo el comienzo”, dijo a Fortune. Comparó el fenómeno con un bebé que crece y siente dolores: “No deberíamos matar al bebé porque llora mucho”.

En realidad, él cree que tiene mejores ideas que los políticos para calmarlo: “Me da pena el gobierno. Cuando se reúne a 200 líderes de naciones en el mismo lugar para que comprendan algo, es imposible. Pero cuando se reúne a 200 hombres de negocios en el mismo lugar, podemos sacar algo”.