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El Motín

Olvidada y abandonada, doña Carmen Quidiello, viuda del fundador del PLD, profesor Juan Bosch

La viuda del fallecido ex presidente Juan Bosch, fundador del gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), agotando en este instante su quinto periodo de gobierno, doña Carmen Quidiello de Bosch languidece en el olvido y prácticamente en el abandono soportando una existencia cargada de vergonzantes precariedades.

La dama sobrevive gracias a la manutención del gobierno cubano que, por disposición del también recién fallecido líder Fidel Castro, le suple con lo que puede, evidentemente insuficiente, para continuar con una vida que debería ser de calidad y sin limitaciones de cosas esenciales a los 101 años de edad.

Vive en la residencia construida y donada al profesor Juan Bosch por un grupo de amigos empresarios en la calle Paseo de los Locutores, sector Bella Vista de Santo Domingo.

Su hija Bárbara Bosch está entregada a su cuidado personal junto con su hijo adoptivo dominico haitiano Jesucito, a quien el profesor adoraba y la propia doña Carmen.

Escasas y esporádicas visitas de alguno que otro amigo o relacionado recibe en este forzado retiro de la vida la que fuera Primera Dama de la República durante el gobierno de siete meses del presidente Bosch depuesto por un golpe militar en el 1963.

Ningún funcionario del gobierno del PLD asoma su cara o hace acto de presencia por la solitaria mansión.

Dado que doña Carmen es de nacionalidad cubana, el prestigio y la ligazón del profesor Bosch con esa nación, donde la conoció, se enamoraron y casaron, el régimen le proporciona una cierta ayuda económica y un pequeño equipo médico para que le atiendan.

El equipo lo encabeza el doctor Raúl Rodríguez, quien, por padecimientos de salud, ha tenido que ausentarse por varios periodos para recibir tratamiento facultativo en Cuba.

Tampoco la Fundación que vela por la preservación del legado del profesor Juan Bosch, a cargo de Diómedes Núñez Polanco, director de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña y Matías Bosch, le presta la mínima asistencia.

Del Partido de la Liberación Dominicana tan solo recibe dos miembros del equipo de seguridad para la vigilancia de la casa.

“Hay días en que a Doña Carmen le falta el oxígeno para respirar, el cual necesita dada su edad avanzada”, según se enteró de manera indirecta este digital El Motín.

Respecto a su salud mental, se describe que es estable considerando su edad centenaria. “Tiene días claros y días no muy claros. Hay días en que permanece acostada”.

La situación descrita por la que atraviesa esta ilustre ex primera dama de la República no ha trascendido, y difícil que trascienda por iniciativa de sus seres queridos, en vista de la reciedumbre y el rechazo a cualquier asomo de mendicidad de la familia fundada por uno de los próceres dominicanos, el profesor Juan Bosch.

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