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El Motín

Mercado informal afecta Catedral e instituciones culturales de Santiago

SANTIAGO.- Un informar mercado, donde se oferta toda suerte de artículos, en los últimos meses ocupa un área del centro de la ciudad, justo frente a la puerta principal de la Catedral Santiago Apóstol el Mayor, zona donde convergen las principales instituciones culturales de aquí.

Lo que hace pocos años comenzó como un punto donde venduteros ofrecían algunos productos, ahora ocupa la cuadra de la calle 16 de Agosto, desde el templo religioso hasta la avenida Presidente Antonio Guzmán.

Este mercado informal es instalado temprano cada mañana, obstaculizando el tránsito de peatones y el estacionamiento de vehículos, en desmedro de los establecimientos comerciales que legalmente funcionan en ese perímetro.

En principio, los pocos vendedores ambulantes que coincidían allí se limitaban a ofertar ropas y calzados nuevos y usados, perfumes y accesorios para hombres, mujeres y niños.

Pero últimamente se han instalado puestos de productos agrícolas, muchos de ellos tanto en las aceras como en la calle, lo que se torna más visible al caer cada tarde.

Esta multiplicidad se produce cuando los vendedores del Hospedaje Yaque, localizado a pocas cuadras de allí, cierran sus negocios y han decidido continuarlo hasta horas de la noche, pero frente a la Catedral Santiago Apóstol el Mayor.

El creciente mercado informal opera al lado del Instituto de Cultura y Arte (ICA) institución donde se imparten clases elementales y estudios profesionales en arte, así como oportunidades de aprendizaje a niños y niñas desde los cuatro años, para que temprano los pequeños descubran sus talentos y habilidades artísticas.

Cerca está, también, el Palacio Consistorial, el Centro de la Cultura, el Obispado, el parque Duarte, el edificio que aloja a la Gobernación provincial y el canal 25 de televisión.

Tanto los propietarios de negocios formales, como representantes de las instituciones que por muchos años han estado funcionando en la zona, se quejaron de que, además del desborde de los puestos de ventas improvisados, el lugar permanentemente está sucio.

Todo esto como consecuencia de los desperdicios de alimentos y basura son tirados por doquier y que muchas veces permanecen allí por varios días, sin que los venduteros se preocupen por retirarlos a tiempo.

Se estableció que estos actúan de esa manera porque supuestamente cada día tienen que pagar cuotas a inspectores de la Alcaldía, por concepto tanto de utilizar el espacio para ofertar sus productos, como para que esa institución mantenga aseada la zona.

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