El Motín

Muhamad Alí quiso pelear en la República Dominicana

El joven boxeador Muhamad Alí lee un diario estadounidense que trae en su portada la invasión norteamericana a suelo dominicano en el 1965.

El mundialmente famoso y fallecido ex campeón de los pesos completos del boxeo Muhamad Alí, antiguo Casius Clay, quizo usar el escenario de la República Dominicana como sede de unos de sus más celebres combates o “peleas del siglo”.

Alí admiraba y seguía los acontecimientos en torno a la República Dominicana a la que consideraba un pueblo de valientes, sobre todo por su resistencia y lucha contra la invasión militar norteamericana de más de 40 mil marines el año de 1965.

Cuando se estaba buscando un destino para el montaje de la famosa pelea que finalmente en 1975 se celebró en Manila, Filipinas, Muhamad había dado instrucciones a su promotor y manejador Don King para que gestionara Santo Domingo como la capital de la histórica pelea.

Fue así como el hombre de los “pelos erizados”, Don King se dio una vueltecita por Quisqueya en procura de entrevistarse con el entonces presidente Joaquín Balaguer pero, en lugar del mandatario, fue recibido por el influyente secretario del gobernante licenciado Polibio Díaz.

Polibio vio interesante la propuesta de Don King porque sería un evento de envergadura y de promoción al país, dada la fama mundial de Alí, pero en lo que no se pusiera de acuerdo fue en la parte económica.

Se dice que Don King pedía la friolera de 10 millones de dólares de la época para montar el tercer y mas grande combate Alí-Frazier. Polibio, conocedor de la tacañería del doctor Balaguer, ni se atrevió a decírselo; eso frustró que la nación dominicana fuese la sede de unos de los acontecimientos deportivos más extraordinarios.

Don King, que buscaba no tener que pagar los altos impuestos que le exigían en su país los Estados Unidos para celebrar la cartelera, voló rumbo a las Filipinas y logró el respaldo del dictador Ferdinand Marcos y su rutilante esposa Imelda Marcos y fue así como esa nación asiática se hizo sede del inolvidable espectáculo que brindó al mundo la histórica pelea Alí-Frazier y que colocó a los filipinos en el mapa mundial.

Muhamad Alí, sin embargo, no se dio por vencido en sus propósitos de exhibirse ante el publico dominicano. Es así como en el 1976 instruye de nuevo a Don King para que negocio con los dominicanos la propuesta de una nueva cartelera. Esto ocurre un ano después de su pelea en Manila.

Infructuosamente, Don King intenta montar el pleito Alí-Pierre Coopman, boxeador poco conocido. Tampoco se pudo y la pelea se celebró en San Juan, Puerto Rico, en el Coliseo Roberto Clemente. Y otra vez los dominicanos se perdieron la oportunidad de ser la sede de unas de las peleas del “Más Grande” como se hacía llamar Muhamad.