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El Motín

Danilo Medina y el manejo de la economía Su gobierno redujo la pobreza extrema

12801446_1681294392149145_3720042965574961706_n El discurso de la oposición política en lo referente al tema económico además de subjetivo y aéreo, concentra una inmensa descarga de cinismo que reduce al dominicano a un simple eunuco al que se le puede manipular como si fuera una marioneta cualquiera. Estos actores llevan y traen peroratas insulsas y de total irracionalidad, con lo que pretenden ignorar una realidad que puede ser medida y verificada, como al efecto ocurre, con la finalidad de confundir, por un lado, y descalificar, por el otro, al presidente Danilo Medina y su bien valorada obra de gobierno. Naturalmente, se trata de una postura excluyente, sin capacidad moral para admitir las ignominias económicas que padeció el pueblo a consecuencia de las barbaridades acometidas por el tristemente célebre gobierno del PPH, y que se orienta en el vano intento de borrar las expresiones que fundamentan los logros del presidente Danilo Medina en el área económica. A estos protagonistas de la manipulación y la mentira les es difícil admitir que entre el 2012 y el 2015, la pobreza extrema disminuyó de un 11.1% a 6.8%, por lo que el número absoluto de pobres disminuyó en 950,192 personas, mientras que el número de pobres extremos se redujo en 415,819. Estamos hablando de que los niveles de pobreza general y extrema ahora están por debajo de los existentes antes de la crisis financiera del 2003-2004, que a propósito no hay que olvidar que en el 2012 la pobreza rural era de 49.3% y la urbana de 38.7%, mientras que para el 2015 es de 38.3% y 28.2%, respectivamente. Esto quiere decir que primera vez la pobreza rural disminuyó más que la urbana y que aumentó el porcentaje de población de clase media de 20.7% a 28.3% entre 2012 y 2015, incrementándose en 871 mil 382 personas. En otras palabras, en los últimos cuatro años más de un millón 200 mil personas experimentaron movilidad social ascendente lo que se tradujo en una mejora sustancial de su calidad de su vida y se redujo la tasa de pobreza general en un 25%, pasando de 31.5 a 23.6% de la población y el compromiso que ha hecho el presidente Danilo Medina es que en los próximos cuatro años otras 830 mil personas saldrán de la pobreza monetaria y se trabajará para reducir la tasa de pobreza extrema en un 50%, pasando de 6.8 a 3.4% de la población. Esto hará posible que unas 360 mil personas superen la pobreza extrema en el próximo período. Al propio tiempo, se propone aumentar la clase media en un millón de personas, pasando de 28.3 a 37.9% de la población. Esos logros están por encima del espejismo opositor y representan evidencias tangibles de que, a pesar de que hay mucho por hacer, el país avanzó en este gobierno de Danilo Medina. Claro, cuando nos detenemos a observar lo que ocurre con el comportamiento de la economía de República Dominicana, nos asaltan los contrastes y nos embargan las distorsiones que tienen que ser corregidas en lo inmediato. Es que a pesar de que la nuestra es una de las pocas economías de América Latina que crece de manera sostenida a través de los años, no necesariamente impacta en el desarrollo del país, ni experimenta giro alguno hacia a una adecuada distribución de las riquezas que genera. En cambio, persiste una concentración del ingreso en muy pocas manos, lo que evita que la gran masa, el pueblo dominicano, aceda a los beneficios que se supone deben derivarse del referido crecimiento de nuestra economía. Otro de los contrastes tiene que ver con la estructura impositiva que ofrece un tratamiento de iguales a todos los contribuyentes. No es justo que una empresa que mueve jugosos negocios pague los mismos impuestos que el colmado del barrio, ni que el acaudalado empresario esté regido en el tributo por las mismas escalas como lo está un profesor de la escuela pública. Son dos materias pendientes que el presidente y candidato a la reelección, Danilo Medina, está asumiendo como un compromiso a enfrentar a partir del 16 de agosto próximo, por vía de una equilibrada redistribución del ingreso y, al propio tiempo, mediante una reforma fiscal integral que ponga a pagar a cada quien según sus ingresos y riquezas. Por razones como éstas el 15 de mayo se expresará en las urnas un reconocimiento a los logros alcanzados y, al propio tiempo, un voto de confianza que cerrará el camino a la aventura para que, con Danilo Medina y el PLD a la cabeza, el país siga con firmeza su marcha irreversible hacia el desarrollo definitivo.

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