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El Motín

Adiós Radhamés, el incomprable, trabajador y valiente

Radhamés Gómez Pepín el último de los padres del periodismo dominicano, ha fallecido, se une a Rafael Herrera y a otros pocos; el país y sus amigos recordaremos de él, su dedicación al trabajo y su valentía.

Radhamés solía llegar de madrugada a la redacción, quienes por alguna razón le deseábamos ver, debíamos llegar antes de las siete, porque entonces, ya estaba haciendo el editorial; con él, no había temas tabú, cualquiera era tratado con responsabilidad y gallardía, igual la denuncia de un mendigo, que cuestionamientos firmes al Presidente de turno. No había vacas sagradas.

Siempre estaba presto para enviar, hacer llegar o llegar el mismo al lugar del hecho. En una ocasión mientras comparecía a Color Visión y anunciaba que iría al local del PRSC caminando, tras hacer algunas denuncias, se recibieron amenazas de turbas dirigidas desde el gobierno, el las conoció primero que yo y, al salir del canal encontré le encontré en mangas de camisa: Ven que voy a ir caminando contigo para que nos maten juntos me dijo y se fue caminando hasta el local distante unas cuadras.

Con él, cualquier persona en necesidad podía contar, cualquiera le podía llamar: ¡Dime! Respondía. Siempre con la prisa normal de un vespertino que se construye en minutos. Pero igual que valiente, era prudente porque era responsable, conocía las malas artes del poder.

Radhamés, como Rafael Herrera, hablaba, animadamente, pero sobre todo, preguntaba mucho y oía, por eso sin importar la edad, siempre estaba al día.

El Nacional, su obra, el periódico al que convirtió en el diario político por excelencia, con una penetración y tirada, extraordinaria, el primero que dejaba como empresa dinero, el único vespertino que sobrevivió a la crisis, le recordará por su amor a la libertad y su labor de maestro del periodismo sin haber ido jamás al aula: lo eran en la fragua, lo ejercía en el combate diario en tiempos muy difíciles.

En consecuencia, algunos le recordaran en ese rol, boches afectivos incluidos, duro, exigente: las faltas de ortografía no son para periodistas le oí decir a alguien un día, aprenda o búsquese otro trabajo, mientras le devolvía un material.

Era un vainero incorregible, un trabajador alegre más que un director, era un “pana full” al que todos veían como padre cuando se paseaba por la sala de redacción o cuando entraban a su despacho cuya puerta, nunca vi cerrada.

Radhamés fue la transición del periodismo normal de German E. Ornes, Jaime Lockward y Herrera, al periodismo actual, ágil, a la velocidad que impone la red y con la democracia de las redes sociales.

A mí, se me va un amigo entrañable, que como dice la canción, deja un espacio vacío que no se puede llevar con la llegada de otro amigo, al país un gran hombre; mis condolencias a El Nacional a través de Bolívar y a su familia: paz a sus restos.

Dr. Ángel Lockward

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